¿Sirven las dietas?

¿Sirven las dietas?

Llega la época del caloricto y todo el mundo se dedica a recordarte que tienes que entrar en ese pantalón de jean que usabas hace 5 años y que aún guardas, por si adelgazas… ¿te pasa?

Publicidades, ofertas, retos, etc., que te despiertan ese bichito de “bueno, ya es hora! el lunes me pongo a dieta!

Y te pones en busca de la mejor dieta, que se adapte a ti. Preparas todo para comenzar el famoso lunes, y a partir de ese momento el universo se conspira en tu contra y tus familiares, amigos, hasta tus enemigos no paran de invitarte a fiestas, cumpleaños, bodas…

Y tu ahí, ilusionada con perder esos kilos de más que llevas desde hace unos cuantos veranos, y entrar en ese vestido al cuerpo es tu gran objetivo. Al fin y al cabo son solo 21 días, pasan volando. Excepto cuando todo va en tu contra, tienes que eliminar un montón de alimentos, encerrarte en tu casa, morir de hambre y esperar el milagro.

Pues no, las dietas NO funcionan así. Esas dietas tal y cual como las conocemos; la del pepino, del arroz, la Dukan, de la luna, de Jupiter…Que se basan en restringir exclusivamente calorías, las famosas “dietas hipocalóricas”, donde además de eliminar carbohidratos y proteínas, tienes que someterte a una actividad física excesiva, a la cual no estás habituada.

No funcionan porque te venden un milagro, que muy pocas personas logran y las que lo hacen suben el doble de peso que habían perdido. O sea un fracaso total.

Como si contar calorías fuera la fórmula perfecta, pero no es así, las calorías dan igual, lo que importa es la calidad de ellas, (y la cantidad obvio), a las que yo prefiero llamar nutrientes, los cuales no necesitan que estés con una calculadora y una balanza para no pasarte de valor final.

Y cuando hablo de nutrientes, me refiero a alimentos y no a productos. Alimentos simples, naturales, sanos y con toooodos sus componentes, por ejemplo el aguacate contiene grasa y bastante pero es una combinación perfecta de los 3 tipos de grasas que nuestro cuerpo necesita: saturada, poli y mono insaturadas, acompañadas a su vez por vitaminas A, C, B6, minerales como el magnesio, calcio, potasio, hierro, fibra y proteínas.

 

Lo mismo que ocurre con los frutos secos o el aceite de coco. Mientras que una hambuerguesita de pollo no contiene mucho más que proteínas, sodio, potasio y colesterol.

Según mi opinión, es importante el alimento en su conjunto y también como ha sido convertido en comida. Porque si me dices que a las hamburguesas vegetales o las pollo rebozado los compras listas para terminar de cocinar, te digo que estas en el mismo punto de partida.

El cuerpo lo que necesita siempre pero siempre, son alimentos en vez de productos,

comida de verdad en vez de pseudo-comida, llena de aditivos, colorantes y demás químicos innecesarios.

Entonces, si te estás planteando hacer una dieta, te recomiendo que te olvides de las calorías y que apliques el sentido común haciéndote éstas preguntas:

¿Cuál es mi objetivo final?

¿Estoy dispuesta a comprometer mi salud o prefiero modificar mis hábitos definitivamente y además de perder peso, ganar salud?

¿Tengo problemas de salud? ¿Esta dieta tiene contraindicaciones?

¿Tengo que gastarme mucho dinero para hacerla?

¿Tiene sentido hacer una de esas dietas milagro y producirme yo misma un shock metabólico, de una día para el otro eliminando nutrientes, haciendo ejercicio como loca, mientras compro productos pre-hechos?

Porque eso es lo que le sucede a tu cuerpo, en pocas palabras se vuelve loco; las hormonas van y vienen, los mensajes entre el cerebro y el intestino se intensifican, te pones irritable, de mal humor, te duele la cabeza, el vientre, te hartas, te desilusionas, frustras y te culpas por no haberlo conseguido.

Pero nada de eso es así. Tú no eres culpable de estas locuras que nos venden por todos lados. Simplemente, relájate, infórmate y cuando tomes una decisión planifica con antelación tus comidas y sobre todo ¡¡¡huye de los vendedores de humo, cada organismo es único y no a todos les va bien lo mismo!!!

Ah! Y por favor, si al final te decides por hacer una dieta…¡No la comiences un lunes, el mejor día el es miércoles!

En el próximo artículo te contaré cuando se usa una dieta, cuánto tiempo y para que casos exclusivamente.

¿ Y tú, hiciste alguna vez una dieta?

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